¿Por qué no se habla del Balón de Oro?

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Debo reconoceros una cosa. Llevo semanas abrumado. Impresionado por cómo se están comportando los medios de comunicación hacia un premio politizado -cuando conviene- y merecido -cuando también conviene-. No copa portadas, no está haciendo el ruido mediático que sí ha hecho estos últimos años ( incluso en ¡mayo!), no suena. Es como si mis “compañeros”  vendeportadas creaeditoriales hubieran, por fin, decidido que al Balón de Oro hay que dedicarle el tiempo justo. Un premio individual en un deporte colectivo debe tener la importancia que merece, no más, no menos. 

Pero no. Ahora hablemos en serio. Sabéis como yo que, este 2015, Portugal no juega una repesca para la Eurocopa de Francia; sabéis, como yo, que llevan meses agazapados (la lesión de Leo Messi vino como anillo al dedo) a que Cristiano Ronaldo la rompa, marque diez goles seguidos, haga cuatro regates y se quite una vez la camiseta en un partido agónico. Pero no. Se han encontrado con un Cris que ha marcado sólo dos goles desde que el argentino está lesionado. Han visto a un portugués apático, incómodo y tremendamente irregular. No participa en el juego colectivo del Real Madrid (nunca lo ha hecho), y no ha maquillado todo eso con un atracón de goles que le han convertido en leyenda viva del madridismo. Todo eso no ha llegado.

Han llegado las polémicas, sus salidas de tono y las dudas que deja en torno a su continuidad. Su 2015 se ha basado en desplantes, fiestas de cumpleaños, silencios con la prensa y frases de que él se considera el mejor. Y, creedme, cuando alguien se empeña tanto en decir (que no demostrar) que es el mejor, es de todo menos el mejor. Porque, por contra, Leo Messi es el candidato indiscutible a levantar el cetro. Pero no sólo eso. Neymar se antoja como la sombra del argentino. Segundo porque Messi se ha lesionado dos meses y no cinco. Cerca anda Luis Suárez. Los tres, campeones de casi todo, han formado el mejor trío atacante del año. Devoran redes, se entienden a las mil maravillas y sostienen a todo un F.C. Barcelona. Algo que, este 2015, no ha hecho Cristiano Ronaldo. Un Cris que se desinfló, precisamente, con su gritito al levantar su tercer esférico dorado. Qué cosas.

Y vuelvo a lo de antes. Si en estos parones de selecciones, si en esos lunes tras jornada de Liga, antes se hablaba del Balón de Oro y de la lucha encarnizada, con Cristiano como punta de lanza, y este año no pasa eso, ¿De qué se habla? Pues de fiestas de Halloween que se realizaron hace dos semanas, de motos (SÍ, DE MOTOS), aprovechando también, como sólo ellos saben, la basura que se ha dispersado en el lance Rossi-Márquez-Lorenzo, y hasta de un supuesto enfrentamiento entre la grada del Calderón y Simeone (ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…). Pero no del Balón de Oro, que, dicho sea de paso, ¿qué es? ¿Se come?

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