La “mejor” afición del mundo, capítulo 30

 

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¿Alguna vez  os habéis preguntado, pero preguntado de verdad, lo que sería del Atlético de Madrid sin el milagro creado por gloria y gracia de Diego Pablo Simeone? Bueno, es igual. Vamos al lío.

Cinco mil. Ese es el número de firmas contra el cambio de escudo del Atlético de Madrid. Cien mil. Ese es el número de socios que, según el club, tiene el Atlético de Madrid. Dejando de lado las obviedades de la distancia, los miles de niños o recién nacidos que ya tienen su número de socios asignado y los que son tan mayores que, por temas de salud, no pueden acercarse lo que les gustaría al Vicente Calderón, el número de firmas me resulta irrisorio. Pero no sorprendente. En absoluto.

La afición del Atlético, hablando siempre en su conjunto, puede ser muchas cosas. Pero estoy seguro que una no es: la mejor del mundo. Por mucho que traten de ponerse esa etiqueta por dos partidos al año en el que retumba todo el Estadio y no sólo un sector. Se engañan a ellos, pero a nadie más.

Y es que, que solo cinco mil socios firmen contra el cambio de escudo es la penúltima gota de una afición asentada en la mediocridad que rodea todo lo que tiene que ver con traje y corbata. Indolentes, dicen amar al Atlético por encima de todo pero llevan tres décadas viendo como le maltratan sistemáticamente desde dentro. Porque, oye, qué bien eso de pagar, como mínimo, 70 euros por ver el último partido de una Liga donde, o mucho cambian las cosas, el Atlético no se jugará absolutamente nada más que jugar su último partido oficial en su Estadio. Y digo ´su´, porque el último oficial lo jugarán Barcelona y Alavés. Es decir, que los que se despedirán del Calderón serán una familia de Hospitalet y una pareja de Álava. No ese señor que vio como Luis Aragonés estrenaba las porterías del Templo en su inauguración y que nunca ha faltado a una cita. En las buenas y en las malas. Ese señor no.

Pero esto no sorprende. Porque hablamos de una afición paralizada ante todo lo que sus ojos veían. Les da igual si se habla de apropiaciones indebidas, de cambios a SAD, si su presidente termina en la cárcel, el caso negritos, que les desciendan a Segunda División, que vendan a sus estrellas, a sus mitos. Les da igual que les tiren el Estadio, que les cambien el escudo y que les cambien el himno. Les da igual todo. Pero si un tal Yannick Carrasco hace un regate y falla, si un tal Kevin Gameiro falla un gol, entonces ahí verán su ira. Que para eso pagan. Hace mucho que es así.

El chaval que escribe estas líneas, antes era más chaval (cosas del tiempo), y cuando ni tan siquiera tenía pelusilla en la barba, se dejaba la garganta en la Puerta 0 del Vicente Calderón. Al lado de, ¿cuántas? Cincuenta personas un día, doscientas otro, treinta el fin de semana siguiente. Así era imposible. Y no me siento mejor que cualquier otro atlético, pero el día de mañana me sentiré orgulloso por mi granito de arena. Aunque fuese en forma de voz. Porque en el Manzanares ha vibrado más el “y tal, y tal, y tal, y tal” o el “[ponga aquí nombre de entrenador fichado por Gil&Cerezo Land] vete ya” que el “que se vayan, diles que se vayan”. Significativo. Y esclarecedor.

Lo de las firmas, ya para terminar, es una estupidez. Porque hubiera dado igual tener cinco mil que tener ochenta mil. El club les pertenece. A ellos y a un chino que pasaba por allí. Y no les ha importado la opinión de esos cien mil por lo que tan orgullosos dicen sentirse. Nunca les importará. Porque ustedes, aficionados del Atlético de Madrid, para ellos no son el sustento del club, el alma del equipo o parte del sentimiento. Para ellos sólo son una cifra. Hoy son cien mil. Multipliquen, como mínimo, por 50 euros que vale ser socio no abonado. Y súmenle los abonos. Eso es lo que son para ellos.

Y ahora, en agosto, vayan al Wanda Shop y cómprense esa camiseta tan molona y nueva con ese escudo tan representativo por 120 eurillos, con el nombre de ese jugador al que luego pitarán en el campo si falla. No perdamos las viejas costumbres. La mejor afición del mundo.

Por cierto… ¿Alguna vez  os habéis preguntado, pero preguntado de verdad, lo que sería del Atlético de Madrid sin el milagro creado por gloria y gracia de Diego Pablo Simeone? Bueno, sigue dando igual… ¿No?

 

 

PD: No se me ofendan, que ya sé por dónde irán los tiros. El artículo generaliza, es evidente. Como evidente que hay aficionados del Atlético dignos que, de una u otra manera, han luchado por el club que aman.

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