Koke es Atleti

Hace ya varios años que, de vez en cuando, cuando falta sobre el terreno de juego, se escucha la siguiente frase: “Koke se  nota más cuando no está, que cuando está”. Una afirmación totalmente cierta para los que ven al Atlético de Madrid cada fin de semana. Pero, ¿queréis saber por qué no se suele escucha mucho tal cosa? Muy simple: PORQUE SIEMPRE ESTÁ. Ande mejor o peor, Jorge Resurrección siempre anda por el verde dejándose el alma. Como lo haríamos tú o yo. Seguro.

Lo que viví el pasado martes en el Metropolitano me hizo sentir de dos maneras muy diferentes. Por un lado triste. No me cabía en la cabeza ver cómo se silbaba indiscriminadamente a alguien de la familia por estar atravesando un bache. Me partió el alma que el Frente Atlético tuviese que salir a aupar a un futbolista que debería, ya de por sí, ser llevado siempre en volandas por lo que ha sido, es y representa. Y me terminó de rematar ese sector, cada vez más mayoritario, que se dedicó a pitar cánticos en su honor. Si no te gusta Koke, cállate.

La otra, claro, vergüenza ajena. No me imagino dando la espalda a mi pareja cuando está mal. Ni a mi padre si le despiden de su trabajo. Ni a un amigo que está de baja por ansiedad. No me entra en la cabeza señalar a nadie que es de los míos. A nadie que quiero. A nadie que me ha hecho feliz. Y eso es lo que están haciendo. Sacar el dedo a pasear y señalar al 6. A ese 6 que, hace no tanto, les hizo las personas mas felices del mundo. Al que sacó el escudo del Atleti a relucir en todo un Santiago Bernabéu y, posándolo en el centro del campo, lo besó como el que da su primer beso.

No solo están silbando a un futbolista suyo, sino que lo están haciendo a un amigo. Cuántos de nosotros habremos pasado más fines de semana con Koke que con nuestros abuelos, nuestras amistades, nuestros/as novios/as. El señor Jorge Resurrección va encaminado a ser la figura más relevante de la cantera del Atlético de Madrid. El hombre con más partidos en la historia de este club. El capitán que un día, tú que lees esto, soñaste con ser.

Morata fue bastante claro al respecto: “con once Kokes ganaríamos siempre”. Pues claro. Porque si un Koke es capaz de reproducirse en todo el ancho y largo de un terreno de juego, imaginaos once. Koke no es lo que se ve, también lo que no se ve. El 6 es esa clase de futbolista que hace más fácil y cómoda la labor de los otros diez. Pero no me apetece hablar de fútbol, porque aquí estamos hablando de otra cosa más importante.

No querer a Diego Pablo Simeone y a Jorge Resurrección es de ser une egoísta y un desmemoriado. Insultarles es de ser un canalla. Pero silbar cuando tu propia hinchada trata de darles ánimos en un mal momento, es de ser un completo sinvergüenza. Y gente así sobra en el Metropolitano. El Atlético de Madrid puede ser muchas cosas, pero no eso. El Atlético de Madrid es estar cuando se ganan Ligas, y también cuando se baja a segunda. Estar en victorias y en derrotas. Alentar ganando, y desgañitarte perdiendo. El Atlético de Madrid es vaciarte por el que tienes al lado, aunque no te estén saliendo las cosas. Es luchar sin fuerza. El Atlético de Madrid es Simeone. Y también Koke. La pena es que esto, a estas alturas, debería estar meridianamente claro.

Oé, oé, oé, oé…

 

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