Azul oscuro, casi negro

No sé si será porque me estoy haciendo mayor o porque, simplemente, cada vez me gusta menos al fútbol. No lo sé. Pero la realidad es que, con los años, esto de los partidos de selecciones cada vez me da más pereza. Se pueden salvar Eurocopas o Mundiales, claro. Pero porque no hay fútbol de clubes en ese momento. Eso sí, los barones en mitad de temporada, sencillamente, apestan. No os acostumbréis a ver a vuestro equipo, que en noviembre viene otro. En fin.

En otro orden de cosas, volvía el Atlético de Madrid. Y lo hacía, claro, con muchos cambios en la alineación. Debutó Torreira y me gustaron dos cosas. Primero, su partido. Serio y simple, como tiene que ser su posición. También que eso liberó a Koke. Y, si el capitán juega diez metros por delante, el equipo lo agradece. Por eso, antes casi de que empezase el partido, Suárez ya había sacado el beso a sus tres dedos a pasear. Pim, pam, pum. Si el pum cae en las botas del uruguayo, el balón tiende a ser gol. Cinco tiros a puerta, tres goles en su bagaje.

Tras media primera parte realmente buena, el Atleti, hoy de azul en Vigo (explíquenme esto) se apagó. Y empezó a sufrir en defensa. Compremos que hoy jugaron Manu Sánchez y Mario Hermoso (dos poco habituales), pero defensivamente este equipo anda a años luz de lo que una vez fue. Tiemblan las piernas donde antes se metía hasta la cabeza. Por cierto, ya en octubre va siendo hora de reconocer que Stefan Savic ha sido el mejor central de este 2020. De largo, además.

Bueno fue también el partido de Lemar, aunque volvió a marcharse sin asistir y sin marcar. Una vez más. Con el francés tengo una sensación extraña y nueva. E, imagino, que en esto coincido con el Cholo. No demuestra, prácticamente nunca, ser un futbolista válido para el Atlético de Madrid y, sin embargo, le tengo una cierta fe. Esa que me hace pensar que, quizás, algún día explotará su talento y liberará la carga tan pesada que tiene. Soy un iluso, lo sé.

En Vigo quedó demostrado algo que, tarde o temprano, se iba a notar. El Alético de Madrid tiene dos delanteros centro, pero ninguno está para 90 minutos. Con la lesión de Diego Costa, veremos la duración, surge un problema. O se exprime a Suárez, o se hacen experimentos en la delantera. Llevando un mes de competición, quizás sea ya forzar demasiado la maquinaria. Pero esto es lo que hay, porque los que tienen que gastarse el dinero, sencillamente, no lo hacen.

Marcó en el descuento Carrasco, ganó el Atleti, pero no convenció a nadie. Al menos no a mí. Su partido, como su equipación, fue azul oscuro casi negro. Pero se llevó los tres puntos. Sigan.

 

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