Que nadie nos arrebate nuestro orgullo

2014_05_17_f

Se retiraba Arda Turan del Camp Nou entre lágrimas y los atléticos se llevaban las manos a la cabeza de la incredulidad. Incredulidad porque cinco minutos antes, Diego Costa había corrido la misma “suerte”. Tocaba pelear la Liga, contra el Barcelona, en su campo, y sin tus dos mejores jugadores. Pintaba mal. Seguir leyendo

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